Monday, 25 September 2017

Dime, Jesús, tu nombre (Vicente Marqués SJ)

“Dime, Jesús, tu nombre verdadero, para que yo te alcance de una vez y para siempre: has de ser Tú el que me lo digas, corazón a corazón.
No he de buscarte, Tú me buscas, Tú el que siempre estás viniendo. No estás lejos, más Tú en mí que yo mismo, y me has hecho uno contigo. Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano: yo ante Ti, todo admiración y pasmo y, a la vez, tan en casa y en familia.
Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso, mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado, mi meta y fundamento; mi premio y mi perdón, mi verdad; la vida por quien vivo y mi camino, mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca, mi refugio y mi defensa; mi verdad también, la clave de mi historia; Tú mi oficio y mi tarea, mi norma única y mi ley, el aire que respiro; la referencia única de lo que soy y hago; la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza; el corazón con el que amo al mundo y su miseria; la esperanza por la que lucho para el mundo y mis hermanos.
Dime, por fin, tu nombre deseado; porque repito mil nombres y nunca es del todo el tuyo. Dime tu nombre verdadero, ser de mis ser, dímelo Tú, para que se lo diga a todos, pues que les hace falta a los que penan, y a los vencidos, a los solos, a los que no pueden ya más ni ven salida, a los agobiados de soportar la carga de vivir, a los oprimidos por los que sobre ellos, medran; a los que distraídos u orgullosos, ni siquiera saben que te necesitan y se están muriendo de sí mismos; a los que se mueren de ganas y buscan y no saben qué; a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones, sin aceptar ser amados; a los que te arrinconan, pieza de museo o ilustre personaje histórico; a los que te reducen a una idea.
Dinos, Jesús, tu nombre, quién eres, y que nos cambie y nos haga el mundo en paz y vividero, porque solos no podemos conseguirlo. O hazme a mí mismo, si Tú quieres, tu nombre, repetido, vivo; tu imagen, tu presencia aquí y ahora en Ti y contigo”


Monday, 18 September 2017

Que tengas un buen día

Todo un curso por delante, del que somos sus creadores. De cada uno de nosotros, de ti, depende cómo quieras vivirlo. De ti de pende cómo quieras vivir cada día...

[Música: Christina Perri: A Thousand Years]

“Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.
Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.
Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias
porque las plantas están siendo regadas. 

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.
Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.
Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.
Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.
Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas
relaciones.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.
Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.
Hoy puedo murmurar amargamente
porque tengo que hacer las labores del hogar

o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente y cuerpo .

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor.
Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.”
(Mario Benedetti)

Thursday, 13 July 2017

Amigos en el Señor

Hay muchos hombres y mujeres que queremos ser buenos: ¡somos miles de millones!

Muchos de ellos, cientos de millones, queremos serlo al estilo de Jesús de Nazaret. 

De entre ellos, a lo largo de la historia, somos millones los que hemos seguido a Jesús con ayuda de las claves de la espiritualidad ignaciana. 

Y entre estos últimos, los Jesuitas, un grupo de hombres deseosos de estar locos por Jesucristo y ser peregrinos universales --pues nuestra casa es el Mundo-- que queremos en todo amar y servir, juntos, amigos en el Señor, y junto a todos los que nos queráis acompañar en esta misión de Jesús.

Hay hombres y mujeres que se encuentran para conspirar juntos sobre cómo obtener más beneficios, sin importarles los daños que esto pueda causar a los demás.

Los Jesuitas somos compañeros y amigos que nos juntamos para hacer el bien. 

En nuestras cenas y comidas yo soy testigo (¡activo y agradecido!) de tantas conversaciones compartidas con compañeros en las que se nos enciende el corazón y nos brillan los ojos soñando juntos cómo poder hacer proyectos bonitos para y con los demás. 


- PARA PENSAR AL FINAL DE ESTE RATO DE ORACIÓN: 
. ¿Cómo me gustaría hacer el bien?
. ¿Con quiénes me gustaría juntarme para hacer el bien?